En un contexto de calma financiera aparente pero con indicadores económicos que siguen preocupando, dos figuras emblemáticas del pensamiento liberal en Argentina, Domingo Cavallo y Carlos Melconian, han elevado sus voces en las últimas semanas para advertir sobre el estancamiento económico que atraviesa el país. Ambos coinciden en diagnosticar un escenario de «estanflación» –esa combinación tóxica de recesión y alta inflación– y critican la falta de medidas estructurales profundas por parte del gobierno de Javier Milei, que ya lleva más de dos años en el poder.
Sus declaraciones, publicadas en blogs, entrevistas y medios, resuenan como un llamado de atención en momentos en que el oficialismo celebra logros como la acumulación de reservas y la baja del riesgo país, pero la sociedad siente el peso de la caída del consumo y el empleo estancado.
Domingo Cavallo, exministro de Economía durante la era Menem y una referencia histórica para el liberalismo argentino, ha sido cauto pero firme en sus análisis recientes. En un artículo publicado a principios de febrero en su blog personal, Cavallo elogió los avances fiscales del gobierno, como el ajuste en tiempo récord y los incentivos para grandes inversiones en sectores como energía y minería. Sin embargo, lanzó una dura advertencia: «No debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal, porque esa calma esconde tras de sí un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno». Cavallo, quien en diciembre de 2025 ya había alertado sobre el riesgo de un «efecto estanflacionario transitorio» si no se liberaliza plenamente el mercado cambiario, insiste en que el gobierno «no debe dormirse en los laureles» y debe priorizar la reducción del riesgo país por sobre una baja inmediata de la inflación. Para él, las altas tasas de interés y un peso sobrevaluado están neutralizando los beneficios de la desregulación, perpetuando un estancamiento que podría agravarse sin reformas monetarias y financieras urgentes, como la eliminación total del cepo y un esquema bimonetario.
Por su parte, Carlos Melconian, economista y ex presidente del Banco Nación, ha sido más directo y crítico en sus intervenciones públicas de los últimos días. En una entrevista radial del 22 de febrero, Melconian no escatimó palabras al describir la realidad cotidiana: «Yo que camino la calle, está crujiendo todo por la estanflación». Refiriéndose a la inflación del 2,9% en enero y la caída del 0,3% en la actividad económica de noviembre, el economista cuestionó la efectividad del modelo mileísta: «El Gobierno a lo largo de dos años no ha logrado quebrar la estanflación, es decir una economía que está parada y con inflación». Melconian relativizó el impacto de la reciente reforma laboral aprobada en Diputados, argumentando que no basta para reactivar el empleo sin inversión genuina y una demanda real que impulse el crecimiento. «El éxito se verá cuando se quiebre la estanflación y la gente sienta que le alcanza la guita», sentenció, alertando sobre un «síndrome del tercer año» con pérdida de poder adquisitivo y dificultades para reactivar el empleo. Además, puso en duda promesas oficiales como una inflación de un dígito a mitad de año, y advirtió sobre el «muro» de vencimientos de deuda en 2027, que podría complicar aún más el panorama si no se resuelve el atraso cambiario y la dolarización subterránea persistente.
Estas críticas no son aisladas. En redes sociales como X (ex Twitter), las declaraciones de Melconian han generado eco inmediato, con usuarios destacando su franqueza: «Melconian advirtió sobre la situación económica del país producto de las políticas adoptadas por el gobierno de Javier Milei». Incluso Cavallo, en publicaciones más antiguas pero referenciadas en debates actuales, había señalado en 2023 que «la estanflación es cada vez más evidente y tiende a agravarse», un diagnóstico que parece persistir en el análisis de ambos economistas.
El gobierno de Milei, que asumió en diciembre de 2023 prometiendo un shock liberal para romper con décadas de populismo, enfrenta ahora el desafío de traducir la estabilidad financiera en bienestar tangible. Mientras el oficialismo defiende sus logros –como el superávit comercial y la acumulación de reservas–, las voces de Cavallo y Melconian representan un llamado interno desde el propio espectro liberal: sin un plan integral que rompa el ciclo de recesión e inflación, el sacrificio social podría volverse insostenible. «Si esto no termina en mejora de la calidad de vida de la gente, el sacrificio no tiene justificación», resumió Melconian, en una frase que encapsula la tensión actual. El año 2026, que Cavallo definió como «el año de la verdad», podría marcar el punto de inflexión o el deepening de la crisis.






















